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sábado, 9 de enero de 2010

Anécdotas de Nueva Carteya X. "El pulpo".

Asomada a mi ventana, veo pasar coches sin tregua.

Mi pueblo tiene 6.000 habitantes, pocos más que tenía hace 40 años, pero entonces apenas transitaban vehículos por la carretera.


Recuerdo que siendo yo pequeña, los niños podíamos jugar tranquilamente en el centro de la calzada, y si por casualidad venía algún coche, nos apartábamos un momento, y luego seguíamos sin ningún temor, porque a buen seguro transcurriría otra media hora antes de que pasara el siguiente.


Ahora en todas las casas hay uno o varios coches, por lo que a los más jóvenes les cuesta imaginar lo que estoy contando, pero es completamente cierto, y de hecho, era una costumbre muy corriente, sobre todo en mi calle, que las pandillas y las parejas de novios pasearan de arriba abajo, a todo lo largo de la carretera que hay junto al Paseo Don Diego Carro.

EL PULPO.

Algo antes de nacer yo, mi padre y mis tíos disponían del uso compartido de uno de aquellos Seat 600, ahora clásicos, pero por aquel entonces una auténtica novedad.


Fue poco después de estrenarlo, que mi abuelo quiso transportar una serie de herramientas voluminosas hasta el cortijo, y mi padre se ofreció a llevarlas en el flamante auto.


Mi abuelo se mostró incrédulo, pues no veía la manera de cargarlo todo en el reducido maletero del 600.


-No te preocupes –dijo mi padre-, que esto lo atamos con “el pulpo” en la baca del coche.


-¿El pulpo?



-Sí, claro… el pulpo elástico –añadió mi padre al tiempo que le mostraba el “artefacto” en cuestión.


Una vez bien asegurada la carga, subieron al coche y partieron hacia su destino.


Había por aquel tiempo un muchacho trabajando en el cortijo, que al oír el ruido del coche, salió a recibirlos.


Enseguida bajaron y mi abuelo le dijo al jovenzuelo…


-Niño, desata “el cangrejo”, que vamos a descargar.


-¿Qué cangrejo?- preguntó el chico con extrañeza.


- Esas cuerdas de goma que hay en la baca.


Seguidamente procedieron a bajar los bultos, dejando “el pulpo” a un lado, sobre el suelo.


Terminado el trabajo, se despidieron y subieron de nuevo al 600.


El muchacho, que se había quedado en la puerta mirándolos partir, apenas se hubo alejado el coche por el camino, empezó a gritar…


-¡FERNANDO, FERNANDO, QUE SE DEJA USTED EL CARAJO!




El otro día me dijo mi padre “niña ¿por qué no cuentas lo del pulpo en tu blog?” Y acto seguido empezó a reirse por enésima vez recordando la anécdota.

Adelaida Ortega Ruiz.

30 comentarios:

  1. Simpática anécdota de tu etapa infantil. Seguramente tienes muchísimas más.
    Y con tu arte para contarlas... Ánimo!!!

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  2. Bueno, José Antonio... esta anécdota ocurrió antes de nacer yo, pero se la he oido contar tantas veces a mi padre, que casi como si la hubiera vivido.

    Te aseguro que él se parte de risa cada vez que la recuerda, aunque mis favoritas son "La hora del crepúsculo" y "Una señora diligente y su criada obediente".

    Me encanta contarlas, y te digo algo a ti que te gusta que haya misterio sobre lo real y lo irreal... en estas historias hay cosas verídicas, pero otras completamente imaginadas por mí. jajajaja
    Así te lo dejo un poco en el aire...

    Saludos.

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  3. Yo tambien me he partido de risa jajajjaa
    muy bueno querida amiga y ademas real, prueba de ello lo das tu, genial.
    Abrazo

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  4. Ayssss el maravilloso seiscientos...el primer coche que tuvo mi padre y que aguantó en la familia como para ser el primer coche de mi hermano y mio.
    Anécdotas de las gentes sencillas...me encantan , amiga.

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  5. ¡Ay Adelaida! ¿A quién se le ocurre irse del cortijo y olvidarse el "carajo"? Jajajaja...

    Jajaja..., todavía me estoy riendo, jajaja...
    ¡que me parto!

    El seiscientos de mi suegro lo heredó mi marido, por entonces mi novio, y nos llevó y nos trajo muches veces de Córdoba a Carteya y de Carteya a Córdoba.

    Besos guapetona.

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  6. La de noviazgos que se han formado dentro de los 600. Tan espaciosos y cómodos que es un milagro que de aquella generación haya quedado alguien entero y sin chepas.

    Además, enía dos ventajas adicionales.
    a) Que daba lo mismo ponerle aceite en el carter que echarle directamente de las vinajeras de ensalada un poco de vinagre y aceite, e incluso sal. Andaba igual.

    b) Que cada conductor iba de lo más contento con las velocidades en que se metía con 600, porque eran tan malas las carreteras que no se podía ni llegar al límite de velocidad del 600. Y ese límite estaba en 60 kms/por hora.

    ¿Os imaginais ir ahora en un coche que nunca pasa de 60/hra. y que encima creas que vas como si volaras?

    Otra virtud inmensa era que, desconociendo todo el mundo el número de plazas de que disponía, el gentío de Madrid salía de vacaciones de Agosto con él, entrando en el vehículo los señores (señora y señor) el chofer, la doncella, los dos o tres hijos y la suegra.
    Y todos llegaban.

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  7. Se me ha olvidado deciros, a ADELAIDA, ELENA, LOLA, PASION, etc. que debieraís de pasar por el Blog de Isra, en que los sábados suele montar un DEBATE de altura, corto y condensado, al que podriaís dar vuestra opinión.

    Está en =
    http://elvis071.blogspot.com/2010/01/debates-vespertinos_09.html

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  8. Hola Mardelibertad.
    Efectivamente, es una anécdota verídica.

    A mí siempre me gustaron las historias reales, que visto lo visto, a veces llegan más lejos que la ficción.

    Un beso, amiga.

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  9. Hola profe Ana.
    Pues el de mi padre era de ese gris horroroso, pero "buen apaño que hizo".

    Y tienes razón, las historias de gentes sencillas dan mucho juego. Están llenas de vida cotidiana... de vida.

    Un beso.

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  10. Hola Elena.

    Jajajaja!!
    Desde luego hija, dejarse el carajo atrás siempre es un problema... jajajjajaa

    Eres la monda.

    Besos.

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  11. Hola Tella.

    Los 600 forman parte de la vida de muchos españoles.

    En mi casa éramos 5 hermanos, mis padres y mi abuela... y no te voy a decir que nos metíamos los 8, porque no te lo ibas a creer, pero lo cierto es que íbamos a todas partes, ¡y con equipaje!... porque teniendo "un buen carajo"... jajajaja..

    Saludos.

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  12. Otra buena anécdota recogida en tu blog, y con gracia que más quisiera la Belén Estebán y compañía, cada día visito más blog y veo menos TV adelante y un saludo a todos.

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  13. Que buena la anécdota del renacuajo???

    Mi abuela tenía un seat 800 color verde aceituna, lo llamábamos el catramino, y recuerdo que ella estaba muy orgullosa de conducirlo, y tenía un montón de anécdotas, y siempre dice que era el mejor coche del mundo y que se portó como un campeón jejeje.

    Besos.

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  14. Gracias Mamé.

    Tú sí que eres "grasioso", chiquillo.

    Esto de los blog engancha, y te acostumbras a visitar a tus amigos hasta tal punto, que cuando te falta tiempo, sientes que te falta algo.

    ... Y por supuesto, yo también lo prefiero a la televisión.

    Un beso.

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  15. Hola querida Ruth.

    ¿El renacuajo?

    jajajaja Era el nombre que le faltaba al pulpo.

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  16. Es bueno del carajo, jaajjajaj.
    Si es que los pulpos son otras cosas no??? No son cierto tipo de hombres??? jajjaja

    Un abrazo y buen finde amiga.

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  17. Otra anécdota que me ha hecho partirme de risa a estas horas de la noche que bueno es leer tus relatos, de pulpo a cangrejo y termino en carajo, menos mal que quedo la cosa ahí y no siguió para adelante si no yo no se con que nombre iba a terminar el dichoso pulpo. Un saludo TONY

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  18. me has transportado a unos años en los que se disfrutaba de algunas cosas hoy perdidas, por ejemplo. la mili que hice en tu tierra, no es que aplauda el servicio militar, no, no me gustan los ejercitos, pero me lo pasé bien.
    Un placer leerte

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  19. Je je je... ¿Seguro que no lo bautizaron con más nombres?...

    :D :D :D

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  20. Entre el carajo, el pulpo (que en mi tierra se le llama polvo) y el cangrejo casi tenemos a toda la fauna de la tierra y el mar jajajajaja. Aquellos si que eran tiempos, yo recuerdo a mis padres cargar un Seat 850 y después Renault 12 familiar para irnos todo el verano de camping, y usar el "polvo" para amarrar las cosas arriba.

    Imagínate ahora como se pondrían los agentes de Trafico si viesen esos "engendros" por las carreteras. Aquello era casi una aventura.


    Un abrazo Adelaida, a veces los tiempos pasado si eran mejores o al menos la imaginación funcionaba. Me quedo con el carajo, ¿o era el carallo?. jajajajaj

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  21. jajaja.....pa que veas lo que puede variar el nombre o la historia de algo de boca a oreja eh? jaja..Saludos

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  22. Adelaida, ante todo feliz año, que ya no sé ni a quién he felicitado ni a quién no :) Después decirte que me he reído un montón con tu relato porque mi cuñada tuvo un seiscientos y, cómo no, un 'pulpo',y alguna que otra vez pasó algo divertido en torno a él.

    No me extraña que tu familia aún se ría con aquello.

    Un abrazo y cuidado con la nieve :)

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  23. Hola, hoolaaa...!!!.

    Montón de veces usó mi padre el "pulpo".
    Imagínate la de viajes que dimos de Bilbao al pueblo durante 10 años y 8 personas montadas en una "Siata Ebro".
    Pulpos, carajos, cangrejos y mil cosas necesitaba mi padre para sujetar en la baca de aquella entrañable "Siata Ebro", todo aquel equipaje!!!. Ayyyyyy, Diossss..., como se añoran aquellos años!!!.


    Un abrazo, Adelaida.

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  24. Gracias a todos.

    Emilio... es que "pulpo" es una palabra más polisémica de lo que nos creemos, je je.

    Toni... no quiero ni pensar en lo que habría quedado el pulpo si se encuentran a más gente en el camino. jajajajaja.

    Santiago... un honor para mí que visites mi casa (o te asomes a mi ventana). Ya sabes que la tienes abierta. Un saludo y vuelve cuando quieras.

    Leona... pues seguro que quedó ahí, porque llevo escuchando la historia desde que estaba chica, pero también es posible que cuando el chico entrara al cortijo y contara a los otros lo sucedido, bautizaran al carajo con unos cuantos nombres más. Esa parte no la conocemos, pero no te extrañe nada nada.

    Javier... estoy segura de que llegábais todos. Nosotros también éramos 8 con la abuela e íbamos a todas partes... y a 40 grados sin aire acondicionado!!
    Mi padre también tuvo un Renault 12 amarillo (pero no familiar) después del 600. ¡Eso sí que era un cochazo! O al menos eso era lo que decía mi padre. Uffffff lo que era no conocer cosas mejores!!

    Antoñito... eso es una verdad como un templo, y lo cierto es que pasa día a día, al menos en los pueblos. No hay más que subir al mercado por la mañana y luego ir a la "pelu" por la tarde... Y ya te pones a pensar "¿Qué versión es la verdadera, ésta o la que oí por la mañana?".
    De ahí el famoso proverbio: No creas nada de lo que oigas y sólo la mitad de lo que veas.

    Mari Carmen... Sí que nos felicitamos mutuamente ya, pero no importa; gracias dobles.

    Uyyyyy la de anécdotas que deben haber sucedido en los 600!!
    Date cuenta que ha sido el coche de varias generaciones de españoles, y la vida diaria a bordo de "esa maravilla de la mecánica" tuvo que dar para mucho... jajajaja.

    Lola... Pues me alegra que tu padre usara "el pulpo" igual que el mío, porque por lo que veo, el nombre de "pulpo" no es el usado para este objeto de forma general en toda España.
    Ya estaba yo pensando... ¡¡Mira que si cuando mi padre compró el cacharro le dijeron otro nombre en la tienda y fue él el primero que se lo cambió!!

    Saludos para todos y un beso personalizado para cada uno. Muak, muak, muakk, muaak, muuak..

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  25. Pues ciertamente no iba desencaminado el chaval, porque gracias al pulpo las herramientas no se fueron al...

    Muy divertido, me ha gustado mucho.

    Un abrazo

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  26. Hola Capitán.
    ¡Buena observación!
    No lo había visto yo desde esa perspectiva!!
    jajaja.

    Saludos.

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  27. Hola Adelaida me he reído jajajaja un montón con la historia que cuentas jaja ja, el seat seiscientos ,lo cargaba todo ,y muy bueno lo del pulpo , el pulpo es muy eficaz para sujetar la carga y transportar cosas en los coches .

    Besos de MA .

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  28. Gracias Ma.

    Desde luego era un coche duro, simpático y popular... compañero de varias generaciones de españoles que consideraban un sueño poder disponer de esta "maravilla de la tecnología".

    Saludos y besos.

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  29. --Mi abuela era una de esas viejecitas cómicas que son el centro de la casa, todo pasaba por ella como en una dulce dictadura a la que nos entregábamos con sumo gusto; ella me arrullaba y me decía que estaba orgullosa de haber vivido en el siglo XX porque cuando nació en 1908 el mundo andaba a caballo y las guerras aun eran con espadas en muchas partes, luego fué protagonista del nacimiento de la aviación, la radio, la televisión, los vuelos espaciales, dos guerras mundiales, la llegada del hombre a la Luna, el desarrollo de la cosmonautica, los teléfonos celulares, la internet, etc, etc. Mi abuela me decía que muy pocos humanos han tenido, como ella la dicha de haber sido testigos de cambios tam violentos y rápidos en la historia de la humanidad. Y tenía razón la vieja linda.

    --Tienes un Blog maravilloso.

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  30. Hola Iván.

    Mi abuela, que nació en 1903, también vivió muchos cambios, pero desafortunadamente, el alzheimer no la dejó darse cuenta de los más profundos, pues cuando éstos sucedieron, su mente había volado al pasado, y sólo era capaz de recordar las cosas de antaño y no lo de los últimos cinco minutos.

    Fíjate que era capaz de hacer ganchillo mecánicamente mientras a mi madre (su hija) la llamaba "mama", y a mí, aunque me identificaba con alguien conocido y de confianza, no me reconocía ni recordaba mi nombre.

    A veces, tenía momentos de lucidez y entonces decía no comprender nada de lo que decía la tele.

    Ellas vivieron cambios aún más bruscos que los que nuestra generación ha asimilado con aparente facilidad, pero te digo algo... incluso para mí, esto va a veces demasiado a prisa.

    Quisiera en ocasiones pausar el ritmo... saborear cosas lentamente y no dejar que se alejen definitivamente hacia el pasado. Me gustaría conservar algunas, aunque hayan quedado obsoletas.

    Me gusta que hayas venido. Muchas gracias y asómate siempre que quieras.

    Un abrazo.

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