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martes, 29 de noviembre de 2011

Entre el placer y el deber.


Así me sentía, sosteniendo dos gigantes que pugnaban entre sí para desalojar al otro. Los sostuve mientras pude, intenté compaginar sus tiempos…
Hace algo más de 2 años abrí “La Ventana de mis Sueños” para que pudieran salir los secretos de mi cajón. Fue muy bonito descubrir que por ella también entraba la brisa, vuestra brisa que me arrastró y me llevó en volandas a parajes que no imaginé.
Hoy, con sentimiento de derrota, tengo que confesar que he convertido esta ventana en un nuevo cajón, pero no en uno cualquiera… Es mi cajón de las cosas importantes, las que me gusta tener siempre a mano, las que deseo que no caigan en el olvido de un archivo frío y oscuro.
La falta de tiempo, las responsabilidades, los golpes de la vida, los asuntos urgentes que no admitían espera convirtieron mi ilusión primera en una obligación, en un precio que definitivamente me negué a pagar.
Me corroía no poder responder, no pasar a visitar, no devolver el cariño recibido... Decidí poner freno a lo que me arrastraba e hipotecaba mi ocio, convirtiéndolo en compromiso, en opresión a fin de cuentas.
Así, ahora, esta ventana-cajón de mis sueños, aunque aletargada, seguirá abierta para mí y para el que quiera entrar a mirar.

Sin prisa, sin plazos, sin peajes, guardaré en ella lo que me haga feliz.
Adelaida

jueves, 14 de julio de 2011

1925

Entró en silencio, de puntillas, y aprovechó que dormías para instalarse. Notaste su presencia cuando empezó a robarte, lenta, muy lentamente.
 Luchó contra tu voluntad y le costó vencerte. Resististe aún cuando se había llevado la última gota de tus fuerzas y hasta tu voz. Sabías que lo haría, pero no dijiste nada; no quisiste asustarnos con tu miedo.


Tu mano, entre las mías, se fue quedando fría.


Ahora que vives en mis persistentes recuerdos, intento repasar uno a uno los momentos, y en ninguno de ellos puedo hallar falsedad, desconfianza o egoísmo. En tu foto no hay negativo porque tú no eras reflejo, sino esencia. Nunca existió un “no puedo”; jamás te quedaste sentado si te necesitábamos.


Eras, eres, serás siempre para mí la definición más pura de la palabra BUENO.


Puntual y sencillo, de tu campo visual escapaba con facilidad lo superfluo. Trabajador incansable y ejemplo de honradez, quien te conoció sabe que tu conciencia del deber era mucho más que un sentido… era tu propia naturaleza.


Te gustaba que te leyera mis historias. La última la escuchaste con los ojos cerrados una tarde de finales de mayo, cuando el ladrón te había despojado de la última esperanza. A pesar de ello vi brillar ese orgullo que siempre me demostrabas. Yo también estoy orgullosa de ti; siempre lo estaré.

Adelaida Ortega Ruiz

viernes, 28 de enero de 2011

The Beatles. Su sol sigue luciendo medio siglo después.



John era mi favorito. Nunca olvidaré aquella mañana de Diciembre, en 1980, cuando al llegar a la parada del bus escolar, me dijo una compañera... "¿Te has enterado de que ha muerto uno de los Beatles?"

Yo tenía 14 años y, en ese momento,  con John Lennon murió mi sueño de poder ver algún día en persona a los cuatro músicos que para mí eran más que un sentimiento. 

Los primeros recuerdos musicales que tengo en mi vida están unidos a sus discos de vinilo, girando sin parar en el tocadiscos de mi casa. Mis hermanos mayores se ocupaban de ello, y mi hermano José Enrique me contaba historias y anécdotas sobre los Beatles, que yo idealicé y mitifiqué, mirando sus fotos y aprendiendo de memoria sus canciones en inglés



Así empezó todo...







16 de Julio de 1957, Liverpool.

La iglesia de St. Peter celebra su fiesta anual de “The Rose Queen”, donde el entretenimiento tradicional es escuchar toques de marchas interpretadas por bandas. Pero este año hay una novedad: La señora Bessie Shotton ha convencido al comité parroquial para que permitan actuar en los descansos a un grupo de "músca moderna" llamado The Quarrymen, donde toca su hijo Peter. Todos los chicos que lo componen han sido bautizados en St. Peter, por lo que el comité accede. Al frente del grupo un jovenzuelo de 16 años llamado Jonh Lennon, estudiante poco brillante que vive con su tía Mimi, hermana de su madre.
Minutos después de tomarse esta foto, alguien presenta a John Lennon y a Paul McCartney. Dicen -y yo lo creo- que a partir de ese momento el mundo cambió.








Verano de 1960, Hamburgo, Alemania.

El grupo, formado ahora por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, el batería Pete Best y un inexperto Stuart Sutcliffe como bajista, abandonan estudios y trabajo en Inglaterra y marchan a Alemania persiguiendo un sueño: “Vivir de y para la música”. El quinteto de ese momento ya tiene el nombre “The Beatles”.

Paul, para despedirse, le escribe una carta al director de su instituto, en la que, entre otras cosas, le dice “Estoy seguro de que comprenderá que no pienso volver en septiembre, porque voy a ganar un sueldo, agárrese, de 15 libras semanales.”







El dueño del Club Indra, en Hamburgo, los hospeda en un cuartucho sin calefacción, donde se acinan sin condiciones higiénicas. Usan como cuarto de baño los retretes de señoras del vecino cine Bambi.

Tocan durante 6 horas diarias los 7 días de la semana, entre las actuaciones de striptease nocturnas. Su público al principio es el propio de un local de tales características; sin embargo, y a pesar del ritmo agotador, ellos se hacen cada vez mejores y sus seguidores se incrementan.

Poco después reciben una mejor oferta del Club Top Ten, por lo que The Beatles rompe su contrato con el Club Indra. Su propietario, como represalia denuncia a George Harrison por ser menor de edad, y éste es enviado de vuelta a casa. A continuación Paul y Pete son deportados, hay quien dice que por no tener la tarjeta de residencia y otros cuentan que por quemar un condón dentro del club, como venganza por lo de George. Entonces son acusados de intento de incendio del local y el sueño de Hamburgo parece haber llegado a su fin. Pero no es así.

En 1961 George cumple 18 y todos regresan a Hamburgo, aunque con algunos cambios que conformarían el cuarteto definitivo: el batería Pete es sustituido por Ringo Starr, y Stuart Sutcliffe abandona la formación para acudir a una academia. Dicen que se ha enamorado de una fotógrafa alemana que lo hace cambiar la música por las bellas artes. Stu muere en Hamburgo a los 21 años de edad, de una hemorragia cerebral.








Este mismo año los Beatles regresan a Liverpool, su ciudad natal. Comienzan a tocar en el club “La Caverna”, y su popularidad crece hasta tal punto que un joven empresario llamado Brian Epstein va a verlos y se convierte en su manager.

A partir de este momento empiezan a hacer pruebas para distintas discográficas en las que son rechazados sistemáticamente, gravísimo error del que estas compañías se arrepentirán para la historia.

Por fin George Martin, un joven productor de una subdivisión de EMI, les concede la oportunidad de grabar su primer disco.

De ahí a la eternidad...






"Please please me", primer disco de The Beatles fue grabado íntegramente en un solo día.
 





 
 La canción "Yesterday" de los Beatles es la más versioneada por diferentes artistas en la historia de la música.




 


 
  En 1964, llegan a tener los cuatro primeros lugares consecutivos, durante 3 semanas, en las listas de éxitos británicas.
 




 Cuando "I want to hold your hand" alcanza en Estados Unidos el nº1, llegan a venderse 10.000 copias diarias del disco.












El 26 de Septiembre de 1965 la reina de Inglaterra, Isabel II, condecora a los cuatro integrantes de The Beatles con la Orden del Imperio Británico. Desde ese momento, estos cuatro chicos de origen proletario pasan a llamarse Sir John, Sir Paul, Sir George y Sir Ringo.


 
 
 En la libreta de evaluaciones de John Lennon, era frecuente la frase: "este niño va camino del fracaso…"
 
Cuando le regalaron su primera guitarra, la tía Mimi le dijo "La guitarra está muy bien, John, pero nunca podrás hacer una vida con ella". Años más tarde Lennon le regalaría a su tía una placa con esa frase grabada.

John Winston Lennon murió a los 40 años de edad, en la puerta de su casa de Nueva York. Lo mató de 4 disparos un fan llamado Mark David Chapman, que afirmó amar y admirar tanto a John que se obsesionó con unir su historia a la de su ídolo. Desde luego lo consiguió, y por el camino nos dejó a millones de personas añorando toda la música que le quedaba por crear. Sin duda alguna ha sido una pérdida de un calibre incalculable para el mundo y para la historia de la música.









El cáncer acabó con la vida de George Harrison en 2001, a los 58 años de edad.












30 de mayo de 2004, Estadio de La Peineta, Madrid.
Paul MacCartney en vivo ¡Y yo estaba allí!

Lloré de emoción durante todo el concierto, entre 30.000 personas que coreaban, como yo, las eternas canciones de los Beatles. 
Tras el concierto, que terminó a las 2 de la madrugada, viajé toda la noche hasta Córdoba, y a la mañana siguiente me puse a trabajar sin haber dormido, pero con el recuerdo para siempre de uno de los días más felices de mi vida.



viernes, 7 de enero de 2011

A mis hijas. "Mesa limpia, mantel de ausencia".

Ahora que acabo de quitar los adornos navideños, la casa se me antoja menos alegre.

Tardaré poco en acostumbrarme de nuevo a ver la chimenea sin el portal de Belén, y el recibidor sin el árbol de luces parpadeantes que mi pequeña, esperando a su hermana, decoró en ilusionadas vísperas. Pero lo que sí me costará, sin duda alguna, será no tener a mi hija mayor en casa. Se marcha y deja su habitación vacía, fría, silenciosa… y en el aire el sabor cobrizo de la despedida.

Hoy he puesto, sobre la mesa limpia, ese mantel que yo no bordé y que, sin saberlo, tenía guardado en un cajón. Alguien debió esconderlo ahí, y ahora sale a gatas, sin llamarlo, y se instala bajo el lema “ley de vida”.

Los años pasaron en un instante y sé que las plantas con que construí mi hogar habrán de florecer lejos… En el fondo, yo lo sabía cuando las sembré, pero se me hizo demasiado corto el camino.

Mañana yo seguiré aquí, conservando en silencio los pétalos que vertieron a su paso y esperando siempre su retorno. Mientras tanto, extenderé sobre la mesa una vez más mi triste mantel de ausencia.


Adelaida Ortega Ruiz.

martes, 4 de enero de 2011

se EX-FUMÓ

Érase que se era una ciudad muyyyy lejana donde los habitantes tenían costumbre de comer col hervida. Desde siempre lo hacían en todas partes: en casa, andando por la calle… y hasta decían que hubo un tiempo en que los profesores comían dando clase y los médicos pasando consulta.



Había algunos que odiaban su olor, que ciertamente era repugnante, pero otros lo adoraban y se reunían alegremente en los bares a charlar, tomar unas cañas y comer la rica col.


Siempre fue así hasta que los no adeptos empezaron a protestar, y el alcalde decidió que no estaba bien exponer a los “no comedores” a tan tremendos efluvios. Todos lo consideraron justo y hubo acuerdo: se habilitarían zonas en los grandes bares donde los comedores de col pudieran encerrarse para aislar a los demás de la peste, y también habría tabernas colinianas y no colinianas, según su propietario decidiera. Asimismo se prohibió comer col en el ayuntamiento, en el centro médico y a bordo del tranvía que atravesaba el pueblo, y se permitiría en espacios abiertos donde no pudiera molestar a nadie.


De este modo, los comedores de col empezaron a sentirse cohibidos, pero respetaron las normas, pues eran conscientes tanto de sus derechos como de sus deberes, y a partir de ese momento unos y otros respetaron a los demás y, unos y otros, cedieron un poco para facilitar la convivencia y para no pisotear la libertad ajena.


Pero algún tiempo después, el alcalde, hombre que se llenaba la boca con palabras como “consenso “y “talante”, enajenado por el poder, decidió que endurecería las normas, y así, olvidándose de los principios de libertad, prohibió comer col en todas y cada una de las tabernas, en las cercanías del ambulatorio, en el parque público y hasta a orillas del arroyo. Y no contento con eso, puso carteles por todo el pueblo, donde se leía “Se busca a cualquiera que coma col. Denúncielo y siéntase ciudadano de primera”.


Dejó entonces de haber prolongadas tertulias en los bares, y algunos taberneros tuvieron que cerrar porque sus clientes se sentían vigilados en aquel lugar, que tiempo ha, había sido un rincón de ocio y alegría.


La gente empezó a mirar a los comedores de col como proscritos, y ellos, tuvieron que hacerlo a escondidas en aras de algo que se “ex-fumó”, y que anteriormente se había llamado libertad.

Adelaida Ortega Ruiz.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Mi ventana seguirá abierta para compartir mis sueños



A los que me acompañan desde el primer día y a esos otros que ahora echo de menos, a los que pasaron sólo un momento pero dejaron su huella, a los que se asomaron y salieron en silencio, a los que pegaron unas frases que más tarde encontré calcadas en otra ventana, a los que buscaron aquí una pantalla para reflejar su sitio, a los que llegaron por accidente y se quedaron conmigo, a los que me demuestran su cariño que tanto agradezco, a los que me animan con palabras mágicas, y a todos los que, sin saberlo, me han convencido de que merece la pena compartir mis sueños. Para todos ellos, para todos vosotros… 






Adelaida Ortega Ruiz

miércoles, 30 de junio de 2010

Parece que fue ayer

"Parece que fue ayer cuando al volver del baile de la feria, el 30 de Junio de 1966, mamá, embarazada de 9 meses, me dijo que acababa de ponerse de parto". 


Mi padre, esta mañana, también me enseñó esta antigua foto de cuando cumplí 7 años. Desde la tarde de la foto hasta hoy han pasado 37 años.




La verdad es que tuve suerte, porque llegué a una familia maravillosa con los mejores padres del mundo y entre 4 hermanos estupendos. 


Ahora estoy recordando la ilusión con la que esperé esta fiesta. El pequeño mundo que me rodeaba era para mí el mundo entero aquella tarde… Los jaboncitos perfumados, el sacapuntas metálico con forma de máquina de coser, la baraja de cartas de las razas y familias, el cuento de “La castañera”, la muñeca de época llena de perfume de Avón, la gran tarta de merengue y… mis amigos.


¿Sabéis? Aún conservo todos aquellos regalos. Los guardo como recuerdo de una tarde muy feliz.
Hoy cumplo 44 y no pido nada para mí, salvo la felicidad de los que amo y que, dentro de mucho tiempo, pueda seguir mirando estas pequeñas cosas y sonreir como lo hago ahora.

miércoles, 16 de junio de 2010


Hola, queridos amigos.
Aunque esta semana ando escasa de tiempo, no podía dejar de animar a nuestra selección, que debuta hoy en el Mundial.

Ojalá nos den muchas alegrías y nos hagan a todos sentirnos UNO bajo estos colores que representan a España, que nos representan a todos, y si el motivo es el fútbol, bienvenido sea.

¡¡Suerte España!!

domingo, 23 de mayo de 2010

PREGÓN SEMANA SANTA NUEVA CARTEYA 2010

 
Dar el pregón de Semana Santa de mi pueblo ha sido tal vez el mayor honor que he tenido en mi vida.
Durante 4 meses, escribí, lei y releí, borré, rehice frases, recordé mi infancia, compuse poesía para la que no estoy dotada, estudié la biblia, repasé los evangelios, busqué imágenes, escuché marchas procesionales y saqué a flote todos los sentimientos cofrades que alberga mi corazón.
Y cuando hube terminado de escribir, de preparar una larga presentación de fotos y de ajustar los tiempos de la música a los poemas, a los párrafos y a mi voz... Entonces empecé a llorar.

Tras el pregón hubo quien me dijo "¿Cómo conseguiste no llorar, si yo estuve todo el rato emocionado? 
La respuesta es que había llorado tanto durante mis solitarios ensayos de cada noche, que conseguí no dejarme llevar.

Hoy he subido el video a YouTube y, viéndolo, he vuelto a sentir la emoción que puse en ese pregón a mi Cristo, a mi Semana Santa y a mi pueblo... y la piel se me erizó de nuevo y los ojos se me llenaron de lágrimas.

Adelaida Ortega Ruiz

Aquí os dejo un archivo PDF con el pregón completo:


Antes de empezar, con mi amiga Elena.

 Un momento del Pregón.

Tras el acto, recibiendo un ramo y un abrazo del Hermano Mayor de mi cofradía.


Con algunos familiares.



Para poder subirlo a internet tuve que dividir el video en 8 partes, de las que sin duda, la 6ª es la que más me emociona. Dejo enlazados los videos en la columna de la derecha. 

viernes, 29 de enero de 2010

Me falta tiempo.

Las horas se pasan rápidas; no alcanzo a aprovecharlas todas.

El sueño se ha convertido en un deber que cumplir, más que en un descanso, y lo recorto cuanto mi cuerpo me permite.

Me encuentro imbuida en un torbellino de sensaciones, a veces contradictorias. Mis manos actúan y mi mente piensa sin tregua, no siempre en lo que hacen mis manos.

Mientras atiendo en la librería, mientras limpio en casa, mientras como, mientras me ducho…busco la palabra exacta… la inspiración para el poema o el corazón del siguiente párrafo.

Sigue sin alcanzarme el tiempo ¿O soy yo quien no lo alcanza a él?

La pantalla de mi ordenador me espera con el cursor tintineante.

A veces me siento culpable por no llegar a todo.


Pero me gusta lo que estoy haciendo. Disfruto cada momento que le dedico a escribir, aunque pase muchos minutos ante la página en blanco.

Sin embargo echo de menos leer. Mis libros se preguntan qué fue de las manos que los tocaban y de los ojos que los escrutaban renglón a renglón. Ahora sólo les limpio el polvo y los devuelvo al estante.


También yo me pregunto en los últimos días qué tema tratará hoy el amigo Tellagorri en su blog; sobre qué hablará Leona; qué habrá escrito la profe Ana y la otra Ana, que no es profe; Elena, Encarni, Emilio, Paco, Mamé, Ruth, Javier Pol, José Antonio Bejarano, Tony, Mari Carmen, Mardelibertad, Adriana, Capitán, mi tocaya Adelaida, Emibel, Ma, Natalia, Máximo, María José…  Y un largo etcétera de amigos a los que me gusta visitar, y que ahora, a mi pesar, no estoy leyendo.
Quiero que sepáis que os echo de menos. Un día os conté que tenía dos compromisos muy importantes para el mes de Marzo. En ellos estoy centrada con mis cinco sentidos, y espero con ansia el momento en que pueda retomar mi blog y los vuestros con tranquilidad.

Disculpadme pues que no pase por vuestra casa. No es descortesía, es que ME FALTA TIEMPO.


Un cariñoso abrazo a todos. Hasta pronto.


Adelaida.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

A todos los amigos que habéis comentado mi entrada "Indefenso"


Hola Emibel, Tellagorri, Ruth, Ana, Sol, Elena, Paco, Mari, Leona... y todos aquellos que habéis comentado o pensábais dejar un comentario en la entrada que he titulado "Indefenso".
 Deciros que en realidad ese no era el relato que yo iba a escribir anoche, pero como otras muchas veces, me guié por impulsos y tecleé las palabras que me vinieron a la mente... las que sentía en esos momentos.
 El relato “Indefenso” está enfocado desde el punto de vista de un bebé en el vientre materno.
 Él no entiende de leyes a favor o en contra del aborto, ni de polémicas feministas ni abortistas, ni de mandamientos religiosos, ni de política de izquierdas o derechas, ni de manifestaciones, ni de votaciones sobre su derecho a la vida, ni de embarazos no deseados, ni de ninguna otra cosa de la que podamos hablar los que tuvimos la suerte de haber nacido un día. Él sólo entiende de algo que es intrínseco a cada vida humana: El instinto de conservación y el deseo de vivir sobre todas las cosas.
Por lo tanto yo no busco que me deis vuestra opinión sobre este polémico tema; sólo he escrito el cuento de un niño cuya vida dependía de los deseos ajenos, y éstos se decantaron por quitársela. ¿Los motivos eran justos? ¿Es asesinato? ¿Es legal? ¿Aborto sí? ¿Aborto no?
No he entrado en ninguno de esos temas, porque como digo, esta era la historia de alguien que no entendía de nada de eso, y que sólo QUERÍA VIVIR.
¿Y por qué escribí anoche este relato en lugar de publicar una de esas historias divertidas que suelo compartir con vosotros?
Pues os lo voy a contar:
 El otro día opiné en contra del aborto en el blog de una amiga bloguera que trataba el tema. Creo que tengo derecho a expresar mi opinión y a actuar conforme a mis sentimientos en cada momento, pero hay alguien que no lo cree así.
Desde que hice ese comentario me están llegando unos mensajes anónimos “aconsejándome” que no comente en el blog de esa amiga y que no la deje a ella participar en el mío.
El último comentario de esta persona anónima (el cual por supuesto no he publicado) me sugiere una amenaza, pues me dice “No me has hecho caso. Voy a tener que enfadarme”.
Como comprenderéis me trae sin cuidado el enfado de alguien que se ampara en el anonimato para coartar la libertad de expresión de las demás personas.
Yo estoy en contra del aborto y así lo expreso, pero también respeto que el que no lo esté lo exprese con la misma libertad que lo hago yo.
Por eso anoche escribí este relato, porque no tolero que nadie me quiera amedrentar para que no de mi opinión o para que no hable de mis sentimientos. Ese anónimo o anónima que dictatorialmente pretende que yo me calle, sólo ha conseguido que hable de algo que tal vez nunca se me hubiese ocurrido escribir.
Y es que amigos… no hay nada como el gusto por lo que quieran prohibirnos.
Adelaida Ortega Ruiz.

martes, 29 de diciembre de 2009

Indefenso.

Aquella habitación era demasiado pequeña y estaba muy oscura, pero de momento tendría que permanecer encerrado y acurrucado en su rincón.

No había mucho que hacer y se aburría… sin luz, sin juguetes, sin abrazos, sin nadie con quien hablar…
Se había acostumbrado a aquel sonido incesante. Era como un grifo que goteaba sin tregua, pero ya no le molestaba. Se había convertido en un compañero de celda que lo tranquilizaba.
También escuchaba voces ahogadas que provenían del exterior. No entendía lo que decían, pero su eco le resultaba familiar, y ya comenzaba a reconocerlas, sobre todo la de una persona que parecía estar siempre presente. Algún día descubriría quien era.

A veces estiraba sus piernas cuanto podía dentro de su estrecha prisión. Necesitaba desentumecerse, ejercitar los músculos para estar fuerte el día que escapara de allí. Lo estaba planeando y lo primero que haría sería abrazar a su madre. Soñaba con ese momento… sentir sus manos, su cariño y ese calor confortable que lo haría sentirse seguro.

Sin embargo hoy estaba preocupado. Sabía que ocurría algo extraño porque la voz que siempre escuchaba sonaba nerviosa… Algo le decía que hablaban de él, de su vida.

Estaban decidiendo si lo dejarían vivir.
-¡Por favor, tienen que dejarme salir! No he hecho nada malo.

Nadie lo escuchaba. Nadie pensó que tuviese algo que decir.
De repente sintió pánico. Un monstruo tanteaba en la oscuridad. ¡Lo buscaba a él!
Quería huir, pero sólo había paredes. No podía esconderse. No podía defenderse.
El frío lo atravesó. Dolía.

Ya sólo había sangre y miedo. Ya no podría salir ni cumplir su sueño.

En el último momento, antes de morir, se refugio en aquel sonido tranquilizador que lo había calmado en sus días de encierro. Nunca supo que era el corazón de su madre.

Adelaida Ortega Ruiz.

domingo, 6 de diciembre de 2009

29 años sin John

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"Allí estaba ese hombre exitoso que, de alguna manera, tenía al mundo por una cadena, y allí estaba yo, por decirlo así, que ni siquiera era un eslabón en esa cadena, sólo una persona que no tenía personalidad. Algo en mí simplemente se rompió. Escuché una voz en mi cabeza que me decía: '¡Hazlo, hazlo!' Y cuando pasó frente a mí, saqué la pistola, apunté a su espalda y apreté el gatillo cinco veces seguidas".

Mark David Chapman


                                                                                      

Eran las 7.45 de una fría mañana cordobesa. El 9 de Diciembre de 1980 yo tenía 14 años y nunca olvidaré la fecha porque aquel día supe que un loco me había robado un sueño, y al mundo le robó un genio.

Llegué con mi mochila a la parada del autobús escolar, y una compañera me dijo “¿A ti no te gustaban mucho los Beatles?… pues creo que han matado al de las gafitas redondas”.


No me lo creí. John Lennon no podía haber muerto, y mucho menos asesinado por alguien... ¿Quien querría matar a un hombre que le cantaba a la paz?
Sin duda mi amiga estaba equivocada, tenía que estarlo, aunque ella insistiera en que lo escuchó en la radio antes de salir de casa.


En cuanto volví a mediodía, encendí la tele y allí estaba... daban la noticia en todas las cadenas: Jonh Lennon había sido asesinado el día anterior al entrar a su casa, cuando regresaba del estudio de grabación acompañado por su esposa Yoko Ono.


Sentí que se apagaba una ilusión en mi vida. Ya nunca podría ir a un concierto suyo como soñaba, ya jamás el mítico grupo volvería a estar completo (faltaba la mitad de su alma), ya no me aprendería más canciones suyas de memoria, ya no habría más imágenes nuevas que agregar al álbum...


Ahora el mundo sólo podría atesorar su pasado, pero nunca más contar con su presente ni esperar su futuro.


Mark David Chapman se lamentaba de no ser un eslabón en la cadena del gigante, del grandioso Lennon. Tal vez su desenfocada mente buscó una forma de unir su nombre al mito, y protagonizó el único acto capaz de asociarlo eternamente a la historia del ex-Beatles: matarlo.
 
Adelaida Ortega Ruiz.











domingo, 22 de noviembre de 2009

25 de Noviembre. Día Internacional contra la violencia de género.

El pasado Sábado 21 de Noviembre, asistí a unas charlas organizadas por el Área de la Mujer de IU local, sobre la violencia de género. Fui invitada por la organización para intervenir... más bien para dar mi opinión, pues no soy ninguna autoridad en la materia y sólo pude aportar mis sentimientos.


También intervino una chica joven, víctima de esta violencia. Su testimonio me impresionó profundamente, y creo que a todos los presentes, pues con 21 años tiene una larga y dura experiencia a sus espaldas, y más sufrimiento del que muchas personas puedan conocer en toda una vida.


Este ha sido el primer acto de este tipo en Nueva Carteya, pero espero que no sea el último, pues cuando te adentras es estos temas, es cuando te das cuenta de que realmente el problema existe... que no es una noticia del Telediario, sino algo muy crudo que afecta a personas reales.


Por supuesto, soy consciente de que no sólo las mujeres son víctimas de violencia de género. También hay hombres maltratados, pero lo cierto es que queramos o no reconocerlo, las que están muriendo casi a diario en España, son ellas, no ellos. A estas alturas de año ya son 58 las asesinadas por novios, compañeros, maridos o "ex". Tal vez mañana, tengamos que lamentar la nº 59. Y esto seguirá así hasta que la sociedad no tome verdadera conciencia de los problemas reales y las desigualdades que seguimos padeciendo las mujeres, empezando por el ámbito doméstico.


CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Buenas tardes a todos, señoras y señores.


Cada día vemos en televisión alguna nueva noticia que nos sobrecoge. Son muchas las mujeres que pasan cada año a engrosar la lista de víctimas por violencia de género, pero yo no voy a hablar de cifras ni estadísticas, sino de las personas que hay detrás de ellas, con su particular historia, con su propio sufrimiento, aunque todas atrapadas en la misma injusticia indignante.


No es fácil para quienes no lo hemos vivido meternos dentro de esa piel, y por eso hoy quiero hacer un ejercicio imaginario, para sentirme más cerca, para que todos nos concienciemos de que a esas mujeres a las que les tocó vivirlo, se les está negando el respeto no ya sólo por ser mujer, sino por ser persona. Esto es lo que quise reflejar con el eslogan que encabeza este año la campaña de nuestro pueblo contra esta lacra social.


Imaginemos pues la historia de María y pongámonos todos por unos momentos en su lugar.


María es una mujer corriente, como cualquiera de nosotras, que ilusionada inicia una vida en común con el hombre al que ama, al que ve como un amigo y como un compañero, pero sin saber muy bien porqué, ni cómo, ni cuándo exactamente se empieza a producir el cambio, él deja de ser esa persona amable y comprensiva de la que ella se enamoró, para convertirse en alguien que le recrimina a diario sus actuaciones, sus amistades, sus costumbres; que le cuestiona continuamente sus palabras… hasta que ella llega a pensar que es mejor no mostrar su propia opinión para no ocasionar conflictos.


La convivencia placentera que soñó con él, pasa a ser un constante estado defensivo al que ella repliega su vida cotidiana, con excusas siempre preparadas por si a él no le gustase esto o aquello, con silencios obligados para no provocar su injustificada ira…


De repente es María la que cambia. Su verdadera personalidad queda relegada a un segundo plano: es mejor ceder, callar por miedo, aguantar por prudencia; hacerse pequeñita, pequeñita, y confiar en que él se de cuenta de que ella no merece todo eso, y de que sigue allí siendo la misma a la que en otro tiempo él trató de muy diferente modo.


-“¿No me ve? Soy la misma de antes y sigo queriéndolo”.


Pero cuanto más pequeñita se vuelve ella, más grande se hace él y más poder le impone. Llega un momento en que su misma pasividad es motivo de furia y, un día, él le pega por primera vez. La golpea hasta que ve saciada su cólera.


Cada golpe duele y seguirá doliendo muchos días después, incluso cuando las huellas se hayan borrado. Duele la humillación, el desamor y sobre todo una pregunta sin respuesta… ¿Por qué?


Un millón de dudas la asaltan y cuando aún no ha decidido qué hacer, él le pide perdón y le promete cambiar, ser aquel compañero amable, amigo incondicional y amante enamorado que ella desea… y lo desea con tanta fuerza, que María lo cree. La alegría vuelve a su ser y la ilusión a su corazón.


Son días maravillosos de paz… de vida.


Pero él no ha cambiado. La misma promesa se repite una y otra vez y luego se esfuma, como progresivamente se marcha también la autoestima de la mujer. Se siente cohibida, atemorizada, anulada como persona. El trato vejatorio la ha convertido en un ser que se deja llevar, siempre pendiente de la aprobación de él. Con miedo, siempre con miedo.


Después de muchos golpes, seguidos de pasajero arrepentimiento, ella se da cuenta que no debe continuar perdonando inútil y eternamente, y reúne valor para pedir ayuda. Le cuesta mucho porque llega a pensarse la culpable de su propio infortunio. Sin embargo consigue sacar la fuerza para creer en sí misma y hablar de cuanto ha callado por vergüenza al principio y por terror más tarde. Entonces se enfrenta a una parte muy difícil: dar a conocer su situación, la denuncia, las incómodas declaraciones íntimas ante desconocidos, dejar su casa y partir de cero, exponerse a las crueles habladurías… pero sobre todo a las amenazas de él.


Ella sabe que él la considera suya, sin derecho propio, como una pertenencia sobre la que actuar tiránicamente. Para él, ella ya no es libre… es suya y no la dejará marchar en paz.


Creo que esta es, a grandes rasgos, la historia que viven mujeres iguales a nosotras en todo el mundo. Tal vez hay muchas que aún siguen sin dar ese último paso tan difícil, y otras tantas que jamás lo den, y mientras se habla de igualdad, se modifican las leyes y se hacen campañas publicitarias al respecto, ellas se sienten atrapadas en su negra situación, y lo que es peor, algunas resignadas a su destino.


Si hace un momento hemos sido capaces de imaginar que somos María, comprenderemos cuánto apoyo y comprensión necesita para salir adelante. Ella deberá ser muy valiente, pero la sociedad tiene el deber de ayudarla, y la ley la obligación de garantizarle seguridad y justicia.


El acto de hoy está destinado a apoyar a esas víctimas a las que queremos demostrarles que no están solas; ahora ya no, porque queremos respaldarlas, porque hay muchas personas que se levantan cada mañana dispuestas a luchar por ellas. Estamos decididos a colaborar en pro de los derechos de la mujer, por desgracia olvidados en muchas ocasiones.


Dicen algunos, haciéndose eco de tergiversadas declaraciones feministas, que las mujeres queremos “ser más” que los hombres, o tener más derechos que ellos, pero no es eso lo que queremos. Estamos exigiendo igualdad social y laboral porque tenemos derecho a ello; estamos pidiendo igualdad dentro de nuestro propio hogar: compartir trabajo y responsabilidades; estamos pidiendo igualdad, no superioridad; estamos recordando a la sociedad que somos MUJERES, que somos PERSONAS; ESTAMOS PIDIENDO RESPETO.


Adelaida Ortega Ruiz