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martes, 4 de enero de 2011

se EX-FUMÓ

Érase que se era una ciudad muyyyy lejana donde los habitantes tenían costumbre de comer col hervida. Desde siempre lo hacían en todas partes: en casa, andando por la calle… y hasta decían que hubo un tiempo en que los profesores comían dando clase y los médicos pasando consulta.



Había algunos que odiaban su olor, que ciertamente era repugnante, pero otros lo adoraban y se reunían alegremente en los bares a charlar, tomar unas cañas y comer la rica col.


Siempre fue así hasta que los no adeptos empezaron a protestar, y el alcalde decidió que no estaba bien exponer a los “no comedores” a tan tremendos efluvios. Todos lo consideraron justo y hubo acuerdo: se habilitarían zonas en los grandes bares donde los comedores de col pudieran encerrarse para aislar a los demás de la peste, y también habría tabernas colinianas y no colinianas, según su propietario decidiera. Asimismo se prohibió comer col en el ayuntamiento, en el centro médico y a bordo del tranvía que atravesaba el pueblo, y se permitiría en espacios abiertos donde no pudiera molestar a nadie.


De este modo, los comedores de col empezaron a sentirse cohibidos, pero respetaron las normas, pues eran conscientes tanto de sus derechos como de sus deberes, y a partir de ese momento unos y otros respetaron a los demás y, unos y otros, cedieron un poco para facilitar la convivencia y para no pisotear la libertad ajena.


Pero algún tiempo después, el alcalde, hombre que se llenaba la boca con palabras como “consenso “y “talante”, enajenado por el poder, decidió que endurecería las normas, y así, olvidándose de los principios de libertad, prohibió comer col en todas y cada una de las tabernas, en las cercanías del ambulatorio, en el parque público y hasta a orillas del arroyo. Y no contento con eso, puso carteles por todo el pueblo, donde se leía “Se busca a cualquiera que coma col. Denúncielo y siéntase ciudadano de primera”.


Dejó entonces de haber prolongadas tertulias en los bares, y algunos taberneros tuvieron que cerrar porque sus clientes se sentían vigilados en aquel lugar, que tiempo ha, había sido un rincón de ocio y alegría.


La gente empezó a mirar a los comedores de col como proscritos, y ellos, tuvieron que hacerlo a escondidas en aras de algo que se “ex-fumó”, y que anteriormente se había llamado libertad.

Adelaida Ortega Ruiz.

24 comentarios:

  1. Después de leerte me han entrado unas ganas de comer col hervida.... je je je

    La polémica está servida pero está durará lo que dura una paquete de cigarillos, ya lo verás, dentro de unos días ya lo veremos normal, un saludo y una feliz entrada de año 2011 P.D. (Nunca he fumado)

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  2. Querida Adelaida, me temo que comer coles no es lo mismo que fumar. Ambas cosas generan olores pestilentes, terribles, pero la col no mata, a menos que te quieras ahogar con sus hojas o dedicarte a comer sólo coles. Lo siento por los fumadores, pero el humo del tabaco, cuanto más lejos esté de mi, mejor. En esto sí que aplaudo al Gobierno, y tendría que haberlo hecho mucho antes y no andarse con zarandajas. Me dirán muchos que ya que estamos mejor eliminar el tabaco definitivamente, y ojalá fuera así, pero entonces eso sí que sería coartar la libertad del que quiera fumar, y envenenarte, si le apetece.

    Que fumen, vale, pero que no me obliguen a fumar a mi, que lo odio con todo el alma.

    Un abrazo y ¡feliz año! :) Ya verás, muchos fumadores lo van a agradecer, sobre todo sus bolsillos, sus pulmones y los de sus hijos.

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  3. Ah, por cierto, quería añadir que en España lo que sobran son bares, y a mogollón, que no es normal que en una misma calle haya hasta cuatro o cinco, algunos puerta con puerta, que parece que to Dios en un borracho en este país. Es posible que pueda cerrar alguno, no te lo discuto, pero no creo que sea porque no entre la gente ya que no puede fumar, sino porque hay demasiados y la crisis está aquí cómodamente instalada por un algún tiempo. Es más barato comprarse la botella y bebérsela en casa, dejando el bar para contadas ocasiones. Y yo, gracias al cielo, podré entrar ahora en todos los restaurantes y cafeterías a los que le había hecho una cruz. ¡¡Y eran un montón!! Y como yo, la mayoría de la gente que conozco. Así que perderán algunos clientes, pero ganarán otros. Vaya lo uno por lo otro. Y al final... los que no fuman, también entrarán. Como ha pasado en el resto de Europa.

    Un abrazo :)

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  4. Voy a encender un pitillo porque tras leerte me han entrado ganas de fumar.
    No termina aún esta historia. Falta el capitulo en el que al alcalde le cortan la cabeza y todos los lugareños lo celebran juntos.

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  5. Mamé, pues lo siento padre mío, pero el gobierno acaba de prohibir comer col hervida porque molesta a los vecinos de las viviendas colindantes....
    Imagina que de ahora en adelante, ese maloliente alimento (que por cierto yo detesto precisamente por su olor) sólo se pueda consumir en el campo o en las afueras de la ciudad, a la suficiente distancia para que no nos levante el estómago a los que vomitamos con solo olerlo.
    ¡Hay que mirar por la salud de todos, y a mí me pone enferma la col hervida!

    Es sólo un ejemplo, un símil que busco para explicarte que así nos sentimos muchos a los que nos han coartado nuestra libertad, a pesar de que respetábamos los lugares sin humo. ¿Dónde quedó la pizca de respeto que aún había hacia nosotros?

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  6. Amiga Mari Carmen.
    En el mercado hay tallas grandes y pequeñas, comida con gluten y sin él, leche desnatada y entera y, hasta hace poco, también había bares para fumadores y para no fumadores.
    La libertad consiste precisamente en poder elegir, y para garantizarnos esa libertad de elección, el mercado debe ser libre de poner a nuestro servicio las opciones necesarias.

    Hasta donde yo sé, fumar no es ilegal, por tanto tampoco debería multarse al empresario que quisiera ofrecer su local para aquel que quiera fumar. Ya había otros que habían acotado un lugar para ello en el suyo, y otros más que habían declarado su recinto libre de humos. Y TODOS RESPETÁBAMOS ESO.

    Tú, hasta hace pocos días tenías la posibilidad de elegir donde entrar y yo también la tenía, pero ahora sólo la tienes tú y a mí no me han dejado ninguna. Eso no es libertad, y mucho menos cuando se anima a unos ciudadanos a que denuncien a otros, incluso anónimamente.Esto es el principio de algo que yo sólo habia visto en películas antiguas de rusos y nazis.

    En cuanto a los bares que se vean perjudicados por la medida, no hay que tomárselo a la ligera, y si no, pregúntaselo a tu primo Vicente, en cuyo bar estuve anoche, y a eso de las 9 se habían marchado todos los clientes habituales a fumar en su casa. Sólo quedamos allí su mujer, su suegro y mi marido y yo, porque somos sus amigos.

    Un saludo, amiga.

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  7. Don Javier, esa parte habría sido desmasiado sangrienta. Lo pensé, pero después decidí no incluirla, porque me habría colocado en una posición tan retrógrada, intransigente y déspota como la del alcalde.

    Un afectuoso saludo con mucha alegría de verlo por éste, mi barrio.

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  8. Yo me alegro un montón que hayan prohibido las coles ya apestaban demasiado...Y hemos aguantado sin rechistar mucho tiempo.
    Ahora son los que comen coles los que ponen el grito en el cielo.
    Dará gusto entrar en un bar y salir si apestar a col y no tendremos que sacar la ropa al balcón para airearla. No creo que la gente deje de ir a los bares.
    En mi casa somos cuatro y ninguno come coles.
    Será la única vez que veo bien una prohibición.
    Adelaida muy acertada esta entrada vegetal.
    Un beso.

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  9. Bueno, Laura, eso de "sin rechistar"...

    Dices que dará gusto entrar a un bar y salir sin apestar a col, pero pregunto yo ¿Quién te obligaba antes a entrar en un bar donde se comía col? Podías entrar a uno de los otros, porque yo, a veces lo hacía consciente de dónde entraba y no me atrevía a fumar. Del mismo modo, si tú entrabas en un bar de fumadores eras consciente de lo que olerías allí, pero eso era lo bueno, que cada cual elegía su sitio. Ahora no nos dejan elección.

    Por supuesto que la gente no dejará de ir a las tabernas, pero los taberneros sí que dejarán de ingresar los beneficios de la segunda copa que los fumadores no tomen y de la copa y el café de la sobremesa que no se alargará distendidamente, como hasta ahora había sido. De eso puedes estar segura.

    A mí me han coartado mi libertad y no estaré a gusto, así que me marcharé a otro lugar donde NO ME PROHIBAN.

    Un beso, Laura.

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  10. Bueno, veo que hoy toca humo y coles en todos los blog. Me están entrando ganas de sembrar lechugas, ya sabes, por eso de "entre col y col..."
    En fin, por todos los blog voy diciendo más o menos lo mismo, la solución sería permitir locales en los que se pueda fumar a criterio del empresario, y yo como cliente tendría la libertad de elegir si voy o no.

    Muy original tu forma de hablar de la ley antitabaco sin meterte en política.

    Un beso Adelaida.

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  11. Pues yo no fumo, pero que pongas un bar con tu dinero, con tu esfuerzo, con el riesgo de jugártela para triunfar o pegártela, proporcionando trabajo... y que vengan a ponerte condiciones de este tipo, metiéndose el gobierno a dirigir tu negocio... pues como que no.
    Yo lo tengo claro. Libertad para poner las condiciones que yo quiera, que para eso se suponía MÍO el bar, restaurante, etc.
    PD: y en todo caso... porqué en los establecimientos siquiátricos y penitenciarios NO???

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  12. Gracias Elena, por tu comentario y... por lo que tú sabes.

    Esa solución ya la teníamos. Eso es lo que había hasta ahora, pero nos han quitado la libertad de elección y, a los dueños de los locales, la libertad de ofrecer algo que a día de hoy continúa siendo legal.

    Oye, que se mejore tu dedo.
    ¿No habrá sido cortando jamón?

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  13. Gracias, pero no, no ha sido cortando jamón, ha sido cortando plástico para tapar un plato. ¿Surrealista? Eso digo yo, pero aquí me tienes dándole a la tecla con el dedo tieso.

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  14. El problema del consumo de la col hervida parecía resuelto. No sé, no como coles, pero respeto a quienes las consumen, especialmente si tienen el detalle de hacerlo en lugares habilitados para su consumo.
    Espero que no lleguen a sacar al ejército a las calles para "controlar" a los consumidores "rebeldes" de coles y coliflores...al alcalde se le nota cierto tufillo a dictadorzuelo.
    -"Control, Control, ¿me se oye?"
    - Aquí jiuston. Sigue vendiendo coles, que dejan un pastón.
    - Que hay cinco millones de tíos hasta los cataplines de talante.Tienen el mono de las coles, su único refugio.
    - Que se forniquen, que serán más felices.
    Saludos SIN TALANTE.

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  15. José Antonio.
    Esto se ha convertido en una dictadura, y si no, dime qué te parece que para algo legal te dejen dos opciones: NO y NO. Y que para colmo se anime a los ciudadanos a denunciar a sus vecinos y se acepten denuncias anónimas.

    Ayer en mi pueblo, un tabernero tuvo que echar a un cliente de toda la vida que se negaba a dejar de fumar su cigarrito de cada noche con la copa, y tuvo que hacerlo por la fuerza. Dicen que lo agarró de la camisa y lo echó a la calle. ¿Qué necesidad tenía el hombre de perder a ese cliente y amigo?
    Si el gobierno quiere implantar la ley seca, que se ocupe él mismo de la vigilancia, poniendo polis en cada bar, y que no le ponga la estrella de sherif al tabernero para que haga el trabajo sucio, y encima le hagan pagar a él si no consigue que los demás cumplan la ley.
    Dicen que hoy ya hay 800 bares denunciados y que los bares andaluces son los que peor se adaptan, y no me extraña, porque aquí siempre hemos sido muy de tertulias y de convivir en la calle.

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  16. Qué me va a parecer, mujer... pues que es muy de "pogres" velar de forma paternalista por nosotros, "probes" incultos, que no sabemos cuidar de nuestra salud y bienestar.
    Pero no te enfades mujer, que aún podrás echar tus cigarritos en la intimidad de tu hogar...
    ¡uy!, perdón por dar pistas...

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  17. José Antonio, hoy no puedo evitar estar enfadada. Estoy sintiendo algo que nunca había experimentado: en 44 años que tengo jamás me había sentido perseguida, vigilada y obligada a hacer o dejar de hacer algo contra mi voluntad.
    Yo pensé que esta represión era algo típico en las dictaduras. Tal vez no lo recuerde bien, pues cuando se murió Franco yo tenía 9 años y estaba demasiado chica. He tenido que esperar a este gobierno progresista y democrático para que me enseñen el modo dictatorial de coartar la libertad de los ciudadanos.
    En cuanto a lo otro, NO CREO QUE PUEDAN ENSEÑARME RESPETO A LA SALUD AJENA AQUELLOS QUE NO RESPETAN NI LA VIDA HUMANA.

    Estoy harta de oir "con mi cuerpo hago lo que quiero", y con esta frase es suficiente para matar a una criatura en crecimiento, con 5 meses de gestación (por lo tanto perfectamente viable).
    Pero yo no tengo derecho a hacer con mi cuerpo lo que quiera, oye, ¡que se preocupan por mi salud! En cambio no habría inconveniente en que matara a mi hijo legalmente sin necesidad de alegar nada más que mi deseo de hacerlo.

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  18. Pasto, el olor a dictadorzuelo del alcalde anticoles, es mayor aún que el que deja el hervido del repollo.

    Negocio redondo: Yo prohibo pero que vigile otro, y si ese otro no consigue hacer cumplir la ley como un poli, lo multo y me saco una pasta.
    Entre lo que me ahorro en vigilancia y lo que le saco al pobre incauto tabernero vamos pasando, que las arcas están vacías y hay que rellenarlas a costa del contribuyente.

    Amigo Pasto, ya está la noticia en la calle: más de 860 denunciados en hoy (que se sepa). Haz cálculos de lo que ingresará el gobierno en un sólo día y sin invertir ni un céntimo en tal recaudación.

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  19. ...pues...ni como col...y ya no fumo...pero me encanto leerte!!!
    un abrazo

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  20. !Plas, plas! APLAUSOO CALUROSO ADELAIDA.
    ¿Qué vendra ahora? Prohibir escupir ni en las escupideras, prohibir perros, gatos, pájaros en jaulas o sueltos, prohibir pedorrear en WC por no ofender oídos finos, prohibir estornudar sin morrión por lo de los virus, prohibir asar sardinas que apestan al vecindario.... ESTAMOS EN PLENA INQUISICIÓN, AMIGA, Y UNA VEZ SUELTAS LAS TORQUEMADAS NO LAS PARA NI DIOS.
    Que los magos te brinden mágia, sentido del humor, ironía, creatividad, si caba más aún, si ello es posible !AVE!

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  21. Hay personas que les desagrada el humo del tabaco, pero habemos otras que no , incluso cuando bebo cerveza me es imprescindible mis cigarrillos; creo que como dicen por ahí uno de los coemntaristas que esto pasará printo y que seguramente han levantado la polémica para tender una cortina de humo (valga la redundancia) para tapar algo. Un gran abrazo y... a mí me gusta mucho la sopa con col!!

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  22. Natalia, a mi entender, la democracia era una forma de gobierno en la que todos teníamos una elección posible porque nuestras necesidades, nuestros gustos, nuestras ideas, aficiones, derechos, obligaciones, etc. estaban representadas y defendidas. Por este motivo yo vi bien que en la primera ley antitabaco se obligara a los locales grandes a acotar un lugar para los fumadores, y vi bien que a los pequeños se les dejara elegir si su bar o restaurante quería ofrecer espacio con humo o sin él, y vi bien que en los organismos públicos, transportes y hospitales se prohibiera completamente, pero ahora, diciéndolo clara y simplemente, se han pasado 200 pueblos.
    Los bares son lugares de ocio a los que nadie está obligado a asistir, así que el que va debería poder recrear su tiempo libre como le diera la gana dentro de la legalidad, y fumar es algo completamente legal.Pero para nuestro sector de sociedad (llamémosnos fumadores) ya no hay posibilidad de elección, que como dije antes, pienso que es el primer principio democrático.
    Los que no fumaban, antes podían elegir ir a bares de no fumadores. Ahora los tienen todos para ellos y ninguno para nosotros.

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  23. Drac, bienvenido a mi ventana.
    Hoy, dia de Reyes, he estado comiendo con mi familia, y la reunión se ha convertido en un ir y venir a la puerta, entre plato y plato, para fumar un cigarro.
    El cafelito de la sobremesa no nos ha sabido igual sin el cigarro, y la copa ni te digo... Le faltaba el 50% del sabor.

    Lo peor, que nos han arrebatado una parcelita de distensión que tanto nos gustaba en nuestros ratos de ocio.
    España no es un país como los nórdicos. Aquí vivimos más en contacto con la gente, en las tertulias de los bares, de cañitas, de reuniones con los amigos...
    Nos han tumbado de golpe algo que a algunos nos daba alegría de vivir.

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